La Eucaristía renueva la comunión y alianza con Jesús, vínculo que se actualiza al comulgar y adorar a Jesús  Eucaristía. Esto exige que tanto el comulgante como el adorante  de la Eucaristía refleje con su vida, con su conducta, con cada uno de sus actos esa comunión con Cristo.

El Santísimo puede exponerse:

  1. Abriendo la puerta del Sagrario
  2. Colocando el copón sobre el altar
  3. Colocando una hostia consagrada en el viril, y luego en la custodia, depositada en el altar.

Si se expone el Santísimo en el mismo copón colocándoselo en el altar, se encenderán por lo menos dos cirios. Si se expone el Santísimo en la custodia, colocándosela en el altar, se encenderán de cuatro a seis cirios.

Cuando el ministro (sacerdote, diácono, acólito o ministro extraordinario de la comunión) se acerca al Sagrario para iniciar la exposición, debe reverenciar la Eucaristía realizando una genuflexión con una sola rodilla.

Mientras se expone el Santísimo no se celebra misa. SI el que expone es un ministro extraordinario de la comunión no puede impartir la bendición con el Santísimo Sacramento expuesto. La vestimenta debe ser la adecuada para el momento, que condiga con el ministerio que se desempeña.

En el  momento de la adoración se deben combinar oraciones, cánticos, lecturas, aclamaciones y silencios.

RITUAL PARA LA EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO

Se prepara el altar colocando en él un corporal y un purificador. Los cirios necesarios ya encendidos, el libro que se utilizará para guiar la adoración.

Se entona un canto de inicio, al tiempo que quien expone hace una genuflexión frente al Sagrario y abre la puerta del mismo,  la deja abierta o extrae el copón. Si la exposición es con el copón, lo extrae con delicadeza, lo transporta  y lo lleva al altar también con delicadeza. Lo deposita sobre el corporal y extrae la forma, la coloca en el viril y deposita el viril en la custodia. Tanto la colocación del copón en el altar, como la apertura del mismo para extraer una forma consagrada y colocarla en la custodia, debe hacerse sobre el corporal. Se invita a todos a arrodillarse. El ministro puede colocarse de frente al altar.

  • Aclamación Eucarística (de rodillas):

Ministro: “Bendito y alabado sea Jesús, presente en el Santísimo Sacramento del Altar…”

Asamblea: “Sea por siempre bendito y alabado Jesús Sacramentado”

A cada aclamación todos responden: “Bendito sea Dios” (R)

Ministro: Bendito sea Dios (R)

Ministro: Bendito sea su santo nombre. (R)

Ministro: Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. (R)

Ministro: Bendito sea el nombre de Jesús. (R)

Ministro: Bendito sea su sacratísimo corazón. (R)

Ministro: Bendita sea su preciosísima sangre. (R)

Ministro: Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. (R)

Ministro: Bendito sea el Espíritu Santo consolador. (R)

Ministro: Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima. (R)

Ministro: Bendita sea su santa e inmaculada concepción. (R)

Ministro: Bendita sea su gloriosa asunción. (R)

Ministro: Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. (R)

Ministro: Bendito sea San José, su castísimo esposo. (R)

Ministro: Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos. (R)

Terminada la última aclamación, todos se sientan. 

  • Lectura del Libro del Éxodo 16, 2-4. 12-15 (puede leer el ministro u otra persona)

“En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. ‘Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, cuando nos sentábamos delante de las ollas y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea´. Entonces el Señor dijo a Moisés: ‘Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de  acuerdo con mi ley´(…)´Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios´. Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina  como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: ´¿Qué es esto?´ Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó:  Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento”. Palabra de Dios.

 

  • Silencio (el ministro vela por un silencio fructífero, prudente, suficiente, orante).

 

  • Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los cristianos de Corinto 11, 23-26 (puede leer el ministro u otra persona).

 

“Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que Él vuelva”. Palabra de Dios…

  1. Silencio: (nuevamente se debe velar por un silencio fructífero, prudente, suficiente, orante).

6- Lectura del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan 6, 41-51: “Los judíos murmuraban de Él, porque había dicho: Yo soy el pan bajado del cielo. Y decían: ¿Acaso este no es Jesús, el hijo  de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: ´Yo he bajado del cielo´? Jesús tomó la palabra y les dijo: No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día- Está escrito en el libro de los Profetas. Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Palabra del Señor…

7- Silencio

8- Oración conclusiva (todos de pie):

Ministro: “Señor, que en este admirable  sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión, concédenos  venerar de tal manera los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que podamos experimentar siempre  en nosotros los frutos de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos”.

Todos: “Amén”.

9- Aclamación Eucarística (de rodillas):

Ministro: “Bendito y alabado sea Jesús, presente en el Santísimo Sacramento del Altar…”

Todos: “Sea por siempre bendito y alabado Jesús Sacramentado”.

Ministro: A cada aclamación responden todos: “Bendito sea el Nombre de Dios” (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es único (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es admirable (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es: “el Altísimo”(R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es: “El que es” (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es santo. (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es temible. (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es muy suave. (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es: “Señor del universo”(R)

Ministro: Bendito sea su Nombre, en el que está nuestro auxilio.(R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es nuestro Redentor. (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre que es Abba, nuestro Padre. (R)

Ministro: Bendito sea su Nombre de misericordia. (R)

Ministro: Que su nombre sea santificado en nuestros corazones.(R)

Ministro: Que su nombre sea santificado en su Iglesia. (R)

Ministro: Que su nombre sea santificado en todos los pueblos.(R)

Terminada la última aclamación, el ministro indica levantarse.

10-Reserva: mientras se entona un cántico adecuado, el ministro, con la misma delicadez con que inició la exposición, retira la hostia de la custodia y la coloca en el copón y lleva el copón al Sagrario nuevamente. Si expuso sólo con el copón, lo retira del Altar y lo restituye al Sagrario. Realiza la genuflexión y cierra la puerta del Sagrario con unción y respeto.

Observación: Las lecturas y las aclamaciones son a título de ejemplo. Pueden seleccionarse otras, consultando siempre el  “Ritual Romano de los Sacramentos”  También son ilustrativos los cánticos.

Los siguientes son algunos de los cánticos propicios para la adoración:

 

Alabado sea el Santísimo

Alabado sea el Santísimo

Sacramento del altar

y la Virgen concebida

sin pecado original

 

Celebremos con fe viva

este pan angelical

y la Virgen concebida

sin pecado original

 

Es el Dios que da la vida

y nació en un portal

de la Virgen concebida

sin pecado original

 

El manjar más regalado

de este suelo terrenal

es Jesús Sacramentado

Dios eterno e inmortal

Cantemos al Amor de los amores

 Cantemos al Amor de los amores

cantemos al Señor.

Dios está aquí,

venid adoradores,

adoremos a Cristo Redentor.

¡Gloria a Cristo Jesús!

Cielos y tierra, bendecid al Señor.

Honor y gloria a Ti,

Rey de la gloria.

amor por siempre a Ti,

Dios del amor. (2)

 

Unamos nuestra voz a los cantares

del Coro Celestial,

Dios está aquí, al Dios de los Altares

alabemos con gozo angelical.

¡Gloria a Cristo Jesús!…

Cantemos al Amor de loa Amores

cantemos sin cesar.

Dios está aquí, ¡venid adoradores,

adoremos a Cristo en el altar!

¡Gloria a Cristo Jesús!…