De la mano del señor formando comunidades

En el año 2013 los misioneros, integrantes del grupo “Padre Tarcisio Rubin”, luego de concluir su tarea misionera en la comunidad de San Antonio, de Alto Verde, comenzamos a caminar una nueva zona de misión de la mano del Padre Mariano Carrizo, encomendándonos misionar en calle Martínez, desde Ruta provincial 50 hasta Carril Centro.

De a poco las puertas y los corazones de nuestros hermanos del lugar se fueron abriendo. Las primeras celebraciones fueron en el patio de una vecina, Mariela, que con mucho cariño nos ofreció el sitio. Luego surgió otro lugar, el Salón de Fiestas de la familia Brizuela que, con generosidad, amor y disposición, ofrecieron el salón donde se pudieron realizar misas, celebraciones, bautismos, bendición de ramos, pesebre y otros encuentros con nuestros hermanos.

Al comenzar el año 2017, el Padre Mariano, nos habló de la necesidad de ponerle nombre a la comunidad en formación. Surgieron nombres de Santos y advocaciones marianas propuestos por los mismos vecinos del lugar y los misioneros. Es así que se elaboró un listado con una breve reseña e información de cada uno, acompañada de una estampita y se compartió durante un encuentro de catequesis, dándose un tiempo de reflexión y oración, para que el corazón decidiera. Luego, el grupo misionero visitó cada casa recogiendo en pequeñas urnas los votos. Al finalizar la misa que se celebra mensualmente se procedió a contarlos, resultando ganador ¡EL DIVINO NIÑO JESÚS! ¡Con gran alegría la comunidad celebró la noticia!

La devoción al Divino Niño Jesús tiene sus orígenes en tiempos muy antiguos, honrando los católicos su santa infancia. Ya en el año 1200 San Francisco de Asis, dispuso recordar con mucha solemnidad la natividad del Niño Jesús, haciendo un pesebre y destacando la gran bondad del HIJO DE DIOS al quererse hacer hombre en Belén para salvación de nuestras almas.

Como nota a destacar, los vecinos de la Calle Martínez, fueron desde un principio muy participativos en los pesebres, siendo esto un singo del Espíritu Santo, que ya nos estaba demostrando cual sería el nombre de la comunidad.

Otros Santos también fueron devotos del Divino Niño, y son representados con Él en sus brazos. San Antonio, San Cayetano (que pedía lo que necesitaba por los méritos de la infancia de Jesús). Santa Teresa y San Juan de La Cruz también depositaron su confianza en Él. Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres atendían a gran cantidad de enfermos que acudían pidiendo ayuda, con mucho amor los curaban, pero les aclaraban que el que sana es el Señor señalando una imagen del Niño en su altar, al que llamaban el Doctorcito.

Compartimos el testimonio de una vecina

Mi nombre es Irma Escudero de Sánchez. El año pasado fuimos visitadas por algunas misioneras que nos invitaban a participar de las Misas y Celebraciones cerca de casa. Después de varias invitaciones, comencé a asistir. Si bien siempre fui creyente, nunca fui practicante. A fines de 2017 y durante 2018, se hicieron también en mi casa celebraciones y adoración del Santísimo. Para toda mi familia fue algo que nos dio mucha paz y alegría. Se fortaleció nuestra fe tanto que nos permitió enfrentar la enfermedad  de mi esposo Raúl que tenía pronósticos no muy buenos. Él se aferró a Dios, comenzó a ir a misa y el día de su operación (que salió muy bien) dejamos en agradecimiento estampitas del Divino Niño en la sala de espera junto al teléfono que anuncia el resultado de las cirugías. Mi esposo se encuentra recuperado y estamos muy agradecidos por las bendiciones recibidas.

El próximo paso, como comunidad, es la construcción de la gruta para que todos puedan tener un lugar de encuentro y de oración. Estará ubicada en la calle Martínez y 9 de Julio.

Los misioneros “Padre Tarcisio Rubin” y la comunidad “Divino Niño Jesús” quieren agradecer el acompañamiento y su paso por nuestras vidas al Padre Mariano Carrizo, deseándole que el Divino Niño Jesús lo bendiga y lo proteja en su camino.