TRIDUO… en compañía de la comunidad

En veneración del corazón de la Santísima Virgen María, madre de Jesús y madre nuestra, desde el Miércoles 26 de Junio se realizó un triduo que comenzó a las 18:30hs con el rezo del Santo Rosario, guiado por Aide, una vecina llena de Fe y muy partícipe en nuestra Capilla, acompañada de varias personas de la comunidad. A las 19hs se celebró la Santa Misa donde con el evangelio de Mt. 7, 15-20, comprendemos que: los que hemos aprendido a orar diciendo «hágase tu voluntad», podemos vivir una espiritualidad desencarnada. Jesús ofrece un criterio claro: el árbol bueno, da frutos buenos.

El Jueves 27 rezamos el rosario guiado por el grupo de la OVS, que junto a la comunidad que asistió, pusimos también en oración las vocaciones sacerdotales y religiosas. Este día, en la misa especial por los difuntos, nuestro sacerdote aclara en la homilía que todavía hay personas que siguen pensando que Jesús se lleva por medio de la muerte a las personas. Nada más lejos de la realidad. Él no quiere vernos sufrir ni enfermos; son circunstancias de la vida, que aferrados a la Fe, dejamos que nos guie a través de su palabra, haciendo  todo más liviano, más llevadero…

El último día del triduo, Viernes 29 de Junio, el grupo misionero Tarsicio Rubín nos guía en el rosario. Con intercesión de María, se pidió al Padre Celestial por las intenciones y necesidades de todo el mundo, junto a una importante concurrencia de la comunidad dejándonos llenar los corazones. Al finalizar el rosario tuvo lugar la santa misa, con imposición del poncho reliquia del Santo Cura Brochero. De este modo se invitó a tomar conciencia de nuestra vocación y misión para ser verdaderos testigos de servicio y entrega a nuestros hermanos.

El día Sábado 29, a las 16:30hs, entre las calles Ituzaingó y Maipú empezó la procesión con la bella imagen de la Virgen del Inmaculado Corazón de María. Se realizaron cuatro momentos: CONTEMPLACIÓN DEL CORAZÓN DE MARÍA, LOS DISCÍPULOS, MISIONERA y EVANGELIO, donde con pequeñas reflexiones, oraciones y luego acompañando con canciones, caminamos hacia la capilla donde otra importante cantidad de gente esperaba para ingresar con entusiasmo y así continuar con la misa. En ella, la participación de niños y padres de la catequesis fue muy importante también.

Al terminar, el Padre Mariano nos envía con su bendición a ser reflejo del Inmaculado Corazón de María a nuestros hermanos.

Compartimos una tarde cálida, con la participación alegre de la comunidad, viviendo una misa sentida y profunda. El frío se disipó y no fue excusa, un rico chocolate que se compartió en el salón de la capilla cerró un encuentro mariano lleno de sentimientos hermosos.