Una multitud de “cristianos encamperados” se concentraron en la mañana fría en el centro de San Martín con motivo de peregrinar juntos por la festividad de “Corpus Christi”. La procesión tuvo la participación de las tres parroquias del departamento: Nuestra Señora del Carmen, Nuestra Señora del Líbano y San Pedro y San Pablo. Juntos, como familia, caminamos en torno a Jesús sacramentado, desde la capilla San Pio X hasta la Parroquia del Carmen donde celebramos la santa misa… pero ¿qué conmemoramos en «Corpus Christi»? En esta fiesta recordamos uno de los misterios más importantes del cristianismo, la decisión de Jesús de quedarse con nosotros en el pan y en el vino. No quiso quedarse en un museo encerrado en un cuadro, no quiso quedarse en alimentos costosos, raros o extravagantes… se quedó en el pan y en el vino, se quedó en lo sencillo, en lo alcanzable por todos… como decía Chiara Lubich:

“Una mezcla de delicada dulzura y sosegada tristeza, una atmósfera de solemnidad invade el alma al sólo recuerdo de lo que sucedió en aquel jueves de hace 20 siglos.

Dios se había hecho hombre. Tenía el poder de hacerlo todo. Pero en la lógica divina del amor entraba que, habiendo dado semejante paso, desde la Trinidad a la vida terrena, no se quedase aquí solamente durante treinta y tres años, aunque fuese con una vida divinamente extraordinaria como la suya; sino que encontrase la forma de quedarse por todos los siglos y sobre todo de estar presente en todos los puntos de la tierra en el momento cúspide de su amor: el de su sacrificio y gloria, muerte y resurrección. Y se quedó. E, ideada por su divina fantasía, inventó la Eucaristía. Es su amor llevado hasta el extremo.”

Por eso en Corpus Christi redescubrimos el amor inmenso de Jesús en la Eucaristía. Pero no se nos puede escapar un detalle… Él vive, Jesús no nos regaló un recuerdo suyo, sino que Él mismo se regala cada misa en la Eucaristía. ¿Y con que fin? ¿para adorarlo? ¿para alimentarnos? El padre Mariano Cinquemani nos regaló en su homilía: “Es bueno adorar a Jesús, es mejor comerlo y, por sobre todo, vivirlo”. Si, Jesús vive para que vivamos en Él.

Entonces podríamos corregir el inicio de la nota… Juntos como familia, con Jesús en medio, caminamos…

¡Feliz Día de la Eucaristía! ¡Feliz Corpus Christi!