Fruto de diversos años de camino de la Pastoral de Calle en las arterias céntricas de San Martín, en 2013 Dios empieza a suscitar un nuevo proyecto para las periferias, donde nosotros solo seríamos instrumentos. Guiados por la experiencia de vida de San Alberto Hurtado (hoy nombre del grupo,) hacedor de cientos de hogares de Cristo en Chile para personas en situación de calle, motivados por el dolor de la muerte de un amigo por frío en estas circunstancias y con profundos deseos de que nadie más pase por tal situación, se elaboró junto al Padre Mariano Carrizo un proyecto articulado con la Municipalidad donde pudiéramos cuidar y proteger un gran tesoro de Dios: Los pobres. Sin dudas Dios es fiel, y “Él dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman” (Romanos 8, 28). En este contexto, tras extensos diálogos con el Municipio, lo que parecía sólo un sueño comenzó a hacerse realidad concretándose finalmente en el año 2014 el “Hogar Padre Baggio”, nombre elegido en reconocimiento al Padre Beniamino Baggio, sacerdote querido y reconocido en San Martín, quien llevó a cabo una vida dedicada a los pobres. Así es que, desde hace 5 años, caminamos juntos con nuestros amigos que menos tienen.

En relación al funcionamiento del mismo la Municipalidad, a través de Dirección de Familia, se encarga de brindar el recurso edilicio, es decir la casa, ubicada actualmente en el Carril Montecaseros a metros del Acceso Este. La misma, cuenta con capacidad para 13 personas y está a cargo de 3 serenos que se turnan en las noches para cuidar y organizar las pernoctas en el Refugio. Por nuestra parte, desde la Parroquia del Líbano y con el acompañamiento de las Parroquias San Pedro y San Pablo y Ntra. Sra. del Carmen, se ofrece colaboración anual mediante donaciones de camas, frazadas, sábanas, toallas, sillas, mesas, y todo lo inmueble relacionado con la comodidad de los albergados. Cabe destacar la colaboración fundamental de una red de voluntarios de la comunidad, a cargo de las cenas, quienes ofrecen su servicio una vez al mes para que los chicos tengan todas las noches un plato de comida caliente, completando su satisfacción viendo el rostro sonriente y agradecido de ellos. De este modo, el Refugio comienza a funcionar a partir de las 21hs. en donde se le ofrece un baño caliente, cena propiamente dicha, una cama donde dormir, y alojamiento hasta las 9hs. del otro día.

Podemos reconocer que el Hogar Padre Baggio no es sólo un lugar que alberga a los que menos tienen, sino que es un espacio que nos interpela, nos permite reconocer el rostro sufriente y pobre de Cristo en ellos y su mandato primero. Una invitación a dejar de lado prejuicios, estructuras, ensanchar el corazón y amar sin esperar nada a cambio.