El Matrimonio es el sacramento que confiere a los esposos la gracia para amarse santamente y educar cristianamente a sus hijos, estableciendo entre ellos una unión indisoluble. Simboliza la unión de Cristo con la Iglesia.

“La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole  natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados” (CIC can. 1055,1).

La unidad, la indisolubilidad y la apertura a la fecundidad   son esenciales al Matrimonio. La poligamia es incompatible con la unidad del Matrimonio; el divorcio separa lo que Dios ha unido; el rechazo de la procreación priva a los cónyuges del don más excelente: el hijo.

La fecundidad del amor conyugal se extiende a los frutos de la vida moral, espiritual y sobrenatural que los padres transmiten a sus hijos por la educación. Los padres son los principales y primeros educadores de sus hijos (Cf. GE 3). La tarea fundamental del Matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida (Cf. FC 28).

Sin embargo, los esposos que no han podido tener hijos, pueden llevar una vida plena de sentido, humana y cristianamente. Su Matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.

El Concilio Vaticano II llama a la familia “Ecclesia domestica” (LG11; Cf. FC “!). En el seno de la familia “los padres han de ser  para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada” (LG 11). Aquí es donde se ejercita de manera privilegiada el sacerdocio bautismal de todos los miembros de la familia.

En el hogar cristiano los hijos reciben el primer anuncio de la fe. La casa familiar recibe el nombre de “iglesia doméstica”, comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y de caridad cristiana.

El Matrimonio puede ser celebrado por los presbíteros y diáconos.

SI QUERÉS CASARTE, RECIBIENDO EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO, ACCEDE AQUÍ