Los jóvenes en la comunidad son la fuerza, la alegría y las ganas que deben ser contagiadas a otros jóvenes y a los adultos que, muchas veces se sienten agobiados o cansados con las responsabilidades y obligaciones diarias.

En la comunidad, los jóvenes inician su camino de fe con la catequesis de confirmación Catecumenado. Allí, tienen su primer gran encuentro con Jesús, amigo y compañero de camino. En este primer grupo de pertenencia, muchos de ellos viven primeras experiencias.

Su camino continúa en la catequesis de formación donde profundizan en otros temas y siguen formando su ser iglesia y su sentido de pertenencia.

Luego del paso por formación ellos comienzan a formar parte de los diferentes grupos de jóvenes. Junto al resto de la comunidad, participan de variadas actividades tales como:

La jornada de inicio pastoral, comienza a fines de febrero en una convivencia de un día entero, donde todos  los agentes de pastoral jóvenes rezan individualmente, luego en grupos y se fijan objetivos para trabajar con su grupo de pertenencia durante el año.

La Semana Santa Distinta es una propuesta a los jóvenes de toda la comunidad para vivir santamente esos días tan importantes para los cristianos. Desde el año 2018, se realiza en dos centros: escuela Thomas Tomas y colegio Nuestra Señora del Líbano. Allí los jóvenes se instalan el día miércoles, reciben formaciones, salen a misionar, rezan y viven las celebraciones litúrgicas, finalizando el sábado de gloria con una cena compartida con toda la comunidad.

En junio, la iglesia toda se une a participar de la colecta anual de Cáritas. Los jóvenes de nuestras comunidades se unen con sus innovaciones, sus ocurrencias y sus ganas para salir a buscar colaboraciones para el hermano que necesita. Su tarea suele ser pasar por las casas a dejar sobres para que la gente haga su aporte generoso y estar en los semáforos con las alcancías pidiendo a los conductores.

En el mes de octubre todos los jóvenes participan de la Fiesta diocesana, en honor a la patrona de Mendoza, Nuestra Señora del Rosario. Desde temprano, los jóvenes son convocados en el atrio parroquial, viajan todos juntos y se reúnen con el resto de los jóvenes de otros decanatos para participar de las actividades pensadas por la Pastoral de la Juventud y luego participar con el resto de las familias en la misa presidida por el obispo.

En diciembre, a días de terminar el año, los jóvenes junto al sacerdote, se disponen a participar del Campamento parroquial que se realiza en la montaña y donde se viven y comparten días de caminatas, sol, charlas, mates, misas y mucho contacto con la naturaleza.

Los jóvenes también se animan a participar de diversos viajes a la Mariapolis, a la Jornada Mundial de la Juventud, etc. Siempre con mucho esfuerzo se ayuda y acompaña a quienes desean ir y los medios económicos no lo permiten.

Sabiendo la importancia del encuentro sereno y silencioso con Jesús, hace varios años que con insistencia, los jóvenes se disponen a participar de retiros espirituales y talleres de crecimiento personal acompañados por el sacerdote de la comunidad, Padre Mariano, o por el grupo de Jesuitas que acompañan y dirigen los ejercicios ignacianos. Es un lugar fijo en la agenda de los jóvenes dedicar un fin de semana a Jesús… confiando que Dios acomoda los tiempos y los recursos de cada uno para poder participar.

Damos gracias a Dios por tantos jóvenes que dan su sí generoso y son constructores de un proyecto cuya roca firme es Jesús y sobre ella organizan sus estudios, salidas, relaciones, etc.

Que nuestra Madre del Líbano siga tomando de la mano a los valiosos jóvenes  de esta comunidad y los acerque cada vez más a su Hijo, fuente de felicidad verdadera.